Claves del escenario POST-COVID19 en la Cadena de Suministro

Madrid, 24 de abril 2020 

Hecho por Paula Herrera Yanquen 
Supply Chain, Logistics, Operations, Lean Manufacturing, Design Thinking

La crisis, ¿no es lo que parece? Para muchos resulta paradójico afirmar que las circunstancias actuales que enfrentamos por el brote del COVID-19, puedan tener efectos positivos en nuestras maneras de vivir, sin embargo, la cultura oriental nos enseña que la crisis está dividida.

En chino, la palabra crisis se traduce como 危機/机 (WēiJī) la cual está formada por dos grafemas; el primero es 危 «Wēi» que transmite la noción de peligro, y el segundo es 機/机 «Jī» que combinado como silaba del lenguaje, indica un punto neutro o crucial.

 Si bien las cadenas de suministro no estaban suficientemente preparadas para acoger una crisis que pusiera en riesgo su estabilidad, se yuxtapone la idea de un cambio de paradigma, haciendo frente a las oportunidades que pueden resultar en el escenario post COVID-19, desde una perspectiva «WēiJī».

Es verdad que el coronavirus va a cambiar el mundo, pero también es cierto que los modelos económicos sobre los que se sustentaba ya mostraban síntomas de alarma. Así pues, se podría afirmar que el mundo como lo veíamos será muy distinto una vez salgamos del confinamiento, lo que derivará grandes transformaciones.

En el entorno logístico, es de vital importancia tomar medidas orientadas a equilibrar, optimizar y asegurar una ejecución eficiente de cada eslabón de la cadena de suministro por medio de estrategias como las que se proponen a continuación.

1.      Hacer frente a la incertidumbre

El desmedido aumento en la demanda de productos de primera necesidad (y, especialmente, de papel higiénico), quedará registrado en la historia como uno de los ejemplos más precisos para describir el efecto látigo (bullwhip effect), en las cadenas de suministro a nivel global.

Cuando se producen grandes oscilaciones en el inventario debido al acaparamiento de las compras por pánico, el impacto a lado y lado de la cadena de suministro deja un escenario devastador en cada uno de los eslabones de la cadena; por un lado, están los fabricantes que no dan abasto con la -sobre- producción; por otro, los distribuidores obligados a equilibrar las entregas ante la escasez y, por último; los retailers, perdiendo progresivamente ventas y clientes. 

En este sentido, y partiendo del hecho de que la incertidumbre es un factor tácito de las cadenas de suministro, es menester hacer frente a ella a través de los cuatro segmentos clave de la industria que son: la oferta, el proceso de fabricación, los controles de proceso y la demanda.

Es por tanto previsible, que la estabilidad en la cadena de suministro dependa de una correcta gestión de la información y la suficiente agilidad para pronosticar y completar el inventario a la velocidad correcta, en los lugares correctos, en el tiempo justo, pero ¿Cómo lograrlo en tiempos de crisis? Utilizando un sistema integrado de gestión de materiales e inventarios en función de la demanda (Demand Driven MRP), por citar uno de los ejemplos más apropiados.

2.      Análisis de Riesgo

Una de las materias más estudiadas y que más literatura tiene dentro del entorno logístico, es el Análisis de Riesgo, debido a la constante manifestación de la incertidumbre en las potenciales roturas o alteraciones del flujo habitual de la cadena de suministro, no obstante, dicha literatura en muchos casos permanece como objeto de estudio sin ser puesta en marcha.

En consecuencia, es cada vez más notoria la necesidad de retomar las riendas investigativas del análisis de riesgos en las cadenas de suministro, incluyendo escenarios como el que vivimos actualmente, en el que sea claramente identificable cuales son las brechas que impiden responder de manera eficiente tanto a los proveedores como a los clientes (internos y externos), especialmente, en tiempos de crisis.

Una vez identificadas y cuantificadas dichas brechas, es imprescindible desarrollar y adecuar planes de contingencia y continuidad de negocio que permitan mantener bajo control la situación de riesgo durante toda su evolución.

Las variables que allí se incluyan, deberán considerar hasta un tercer nivel de la estructura de la red de suministro, la capacidad de respuesta del sistema operativo tanto interno como externo y las alternativas de adaptación al cambio, mientras se puede regresar al estado original en el menor tiempo posible.

3.      Resiliencia en las Cadenas de Suministro

De acuerdo con lo mencionado anteriormente, la volatilidad de la cadena de suministro es un hecho natural a su existencia, es por ello por lo que muchos líderes de la cadena de suministro, no cuentan con la capacidad de planificación suficiente para responder a posibles disrupciones tales como condiciones climáticas desfavorables (huracanes, incendios, etc.), divergencias económicas o geopolíticas (tarifas arancelarias, guerras comerciales, etc.) y crisis de salud (SARS, Fiebre amarilla, Cólera, etc.).

Con la reciente pandemia se han interrumpido de manera colosal las cadenas de suministro a nivel global, poniendo en jaque la estabilidad de las empresas en todos los niveles económicos, sin embargo, de acuerdo a lo mencionado al inicio de este artículo; con la crisis viene la oportunidad, es por tanto el momento para concebir la resiliencia de las cadenas de suministro desde la teoría como:

«la capacidad de una empresa para sobrevivir, adaptarse y crecer ante un cambio turbulento» (Fiksel, 2006)

Y desde la práctica como: la creación y desarrollo de espacios de evaluación, transformación y rediseño de procesos internos donde se generen sinergias entre las diversas áreas de una compañía, partiendo de una objetiva gestión colaborativa y gobernanza en red, para tomar decisiones orientadas a mitigar el impacto, reestablecer el nivel de servicio y estimular hábitos sostenibles como piedra angular de las buenas prácticas dentro de la cadena de suministro.

Algunas de las mejores prácticas recomendables por expertos en el entorno logístico son:

1.    Priorizar el cuidado a los trabajadores, luego los clientes, proveedores y accionistas.

2.    Dinamizar la Torre de Control (CT) destacando su importancia en las cadenas de suministro.

3.    Crear planes de acción cuantificando y desarrollando alternativas para abordar la exposición al riesgo.

4.    Estar preparado para volver y adaptarse a la nueva normalidad.

Ahora más que nunca, la filosofía LEAN Manufacturing se convierte en la serie de herramientas y métodos precisos, cuya implementación permitirán gestionar con éxito los enormes retos relacionados a la resiliencia de las cadenas de suministro que intervengan en cualquier sector de la economía.

4.      Visibilidad de las Cadenas de Suministro

Teniendo en cuenta que la contracción del PIB (GDP) de los países afectados por el COVID-19 tendrá una de las mayores desaceleraciones económicas en la historia, es sin duda, un periodo determinante para los centros de producción, las cadenas de suministro globales y el mercado financiero que actualmente se encuentran operando de manera intermitente debido a la reducción de exportaciones, la falta de liquidez y el declive en los mercados de valores.

Desde el punto de vista logístico, las claves para dinamizar la economía y recuperar gradualmente el ejercicio habitual de las operaciones, está en la extrema agilidad y adaptación a las circunstancias actuales, con lo cual, es imprescindible incrementar la visibilidad de producto –end-to-end-, por medio de herramientas digitales que permitan que la información del tránsito del producto esté disponible en todo momento para cualquiera de sus interesados, independientemente del canal de distribución (B2B, B2C, C2C).

El desarrollo e inversión en tecnología y digitalización de la cadena de suministro, además de visibilizar en tiempo real el producto, promueve una respuesta rápida al cambio, al permitir que según evolucione su estado, se tomen medidas idóneas que redirijan el abastecimiento según la demanda o la necesidad.

Adicionalmente, en términos de mediano y largo plazo los efectos positivos que la digitalización incluye son, la transformación de cadenas de suministro más cortas, cercanas, controlables, sólidas y sostenibles, así como la conectividad, capacidad de comunicación y transferencia de información más precisa a todos sus niveles y con ello, el favorecimiento a las relaciones más estables y duraderas, especialmente, con los proveedores. 

Cabe resaltar que el ecosistema logístico evolucionará en paralelo con el crecimiento y desarrollo económico de las naciones, en la medida en que estén fundamentados en perspectivas y soluciones alternativas, viables y sostenibles, y con ellas, surge una invitación para todos los profesionales de todos los sectores de la economía cuya aportación de ideas resolutivas y conocimientos fomentarán espacios constructivos que estén a la vanguardia de un panorama, circunstancialmente, incierto y poco alentador.    

Con todo lo anterior, para cerrar este artículo, destacaré la extraordinaria labor del equipo de trabajo de los fabricantes, operadores logísticos, transportistas y distribuidores que han trabajado arduamente para llevar a nuestros hogares, lugares de trabajo y centros de salud lo necesario para sobrellevar esta situación, en la que, como dijo Gustavo Cerati; «Sacar belleza de este caos es virtud».

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